32 Años Después

La prensa internacional se ha hecho eco acerca de un evento que considero importante y que nueva vez nos muestra el control que tiene nuestro Dios sobre las cosas aun en las situaciones más adversas.

El periódico mexicano Jornada, informa que “La presidenta de Abuelas de Plaza de mayo, Estela de Carlotto presentó a Francisco Madariaga Quintela , un joven que recuperó su identidad y que fue robado a su madre al nacer en un centro clandestino de detención durante la pasada dictadura,” refiriendose a la que imperó en argentina a partir del año 1976.

Durante esta época difícil de la historia argentina el joven Madariaga Quintela, hijo de la doctora Silvia Quintela, secuestrada por la dictadura militar el 17 de enero de 1977.

Quien se apropia del recién nacido, después de ser arrancado de los brazos de su madre, fue el capitán retirado del ejército y ex “cara pintada” Víctor Alejandro Gallo, que fue condenado en 1997 a 10 años de prisión por su participación en la llamada “masacre de Benavides”.

“Yo sentía que no pertenecía a esa familia porque eran muy violentos (…) Fueron 32 años de angustia, de vivir mucha violencia y maltratos. Ha sido una historia oscura que por fin terminó”, dijo el joven al resumir el momento del reencuentro con la frase “tener identidad es lo más lindo que hay”, mientras abrazaba a su padre en un día “luminoso y esperanzador” para las “abuelas”.

Francisco es hijo de Abel Pedro Madariaga, quien a su vez es secretario de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, organización a la que acudió en 1983 para la búsqueda de su hijo, y ha participado en infinidad de búsquedas de más de 400 niños apropiados por los militares de la pasada dictadura.

Esta historia me recuerda mucho a lo que sucedió a José (Hijo de Jacob) en el viejo testamento.  Muchas veces vemos que nuestra senda no parece tener un fin, parece que  andamos por un camino cada vez más oscuro a medida que avanzamos, pero Dios está en control.

José fue vendido como esclavo por sus propios hermanos y quizás en ese preciso instante el no podía creer lo que sus parientes más cercanos, quienes estaban supuestos a ser sus protectores, estaban haciendo.  Sin embargo Dios se glorificó en esta situación, ya que años después José se habría de convertir en el 2 hombre más importante de Egipto, en ese momento la nación más poderosa del mundo.

Francisco no ha terminado como un emperador o presidente, pero si ha reencontrado algo que para el es más precioso que el oro, su verdadera familia.

Confiemos en nuestro Dios, el tiene una vista privilegiada en el horizonte de nuestra Vida.

Bendiciones.

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