¿Por qué adorar a Dios?

Qué clase de Dios requiere de personas que lo adoran?, En una publicación hecha por ChristianityToday.com, encontramos un interesantísimo articulo basado en en una pregunta hecha por una joven de Virginia, de nombre Karen Wright.

En la publicación Karen comenta acerca de su hermano, quien aunque criado en un hogar cristiano, ahora de desenvuelve entra las creencias agnósticas y la cienciología.

En su actual estado de confusión religiosa el joven realiza una pregunta que a mi entender es excelente, y que puede ser de bendición para todos los cristianos y traer luz a todo aquel que buscan razón de nuestra fe.

“¿Qué clase de Dios requiere culto o adoración?”

Frederica Mathewes-Green da una respuesta realizando una comparación inicial.

En un episodio de Los Simpsons Homero se le hace una pregunta similar. Él responde: “Dios es muy poderoso, pero también muy inseguro, como Barbra Streisand antes de James Brolin.”

Si la imagen que usted tiene de Dios es como si fuera un ser humano gigante, Esto podría tener algún sentido. Pero en la Biblia, algo importante que encontramos decir a Dios es que Él es el opuesto de los seres humanos ordinarios. Él es santo. Los que dicen conocerlo expresan: “Nunca he experimentado nada como esto antes.”

La primera reacción ante la presencia de Dios es el miedo, y lo primero que el suele decirnos es “No temas”. Luego, a medida que continuamos de pie en la presencia de Dios, nos sentimos abrumados por su amor y santidad, y es en ese momento que empezamos a ver nuestras propias fallas muy claramente. Isaías ve a Dios “Alto y Sublime” y reacciona: “¡Ay de mí!”, Pedro ve a Jesús hacer un milagro y cae de rodillas diciendo: “Yo soy un hombre pecador.”

La autora de esta respuesta, no se equivocó, definitivamente cuando experimentamos un encuentro con Jesús, un encuentro con nuestro Dios, no volvemos a ser los mismos, somos impactados por su Santidad, y al ver el contraste con nuestras vidas pecaminosas no tenemos más remedio que caer arrodillados, cuando vemos los cambios que experimentan nuestras vidas y conocemos el regalo maravilloso que el nos ofrece, sin nada más a cambio que reconocerle como Salvador, solo podemos adorarle y bendecirle como agradecimiento insuficiente de todo lo que es.

Respuesta Originalmente publicada en: Today’s Christian, 2003, Marzo/Abril, Pag 168

Comments
  1. Saulio F.
  2. Suly

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